The Work
El arte de cuestionar lo que pensamos
¿Cada cuánto paramos a cuestionarnos si lo que pensamos es verdad? Usualmente, solo creemos que es verdad. Y entonces las historias que nos contamos, se convierten en nuestra realidad. Creemos que el sufrimiento viene de las circunstancias, de las personas, del pasado o de la incertidumbre del futuro (esa última, en especial, me cuesta mucho a mí). Pero ¿qué pasaría si el dolor no proviniera de lo que pasa, sino de lo que creemos acerca de lo que pasa?
Esa es la premisa radical y simple de The Work, el método creado por Byron Katie, una mujer que, tras años de depresión profunda, descubrió algo poderoso: cuando creemos nuestros pensamientos, sufrimos; cuando los cuestionamos, encontramos paz.
La raíz del sufrimiento: creer sin investigar
Byron Katie no enseña a “pensar positivo”. No propone afirmaciones ni reemplazar pensamientos negativos por otros más bonitos. The Work no se trata de crear otra historia, sino de ver a través de todas las que ya existen.
La mayoría de nuestros pensamientos —“debería”, “no debería”, “no es justo”, “me lastimó”, “yo necesito que cambie”— son juicios automáticos que damos por verdaderos. Desde ahí, reaccionamos, nos defendemos, sufrimos.
El problema no es el pensamiento en sí, sino nuestra identificación con él. Como dice Katie:
“No somos lo que pensamos; somos lo que observa el pensamiento.”
El primer paso es reconocer esa distancia. Observar que un pensamiento es solo eso: una narración interna, no un hecho.
🪞El método: cuatro preguntas y una inversión
The Work se resume en cuatro preguntas y una inversión. Sencillo en forma, profundo en efecto.
¿Es verdad?
Esta pregunta detiene la reacción automática. Invita a pausar y observar si lo que pienso es un hecho o una interpretación.¿Puedes saber con absoluta certeza que es verdad?
Aquí se abre un espacio. Lo que parecía sólido empieza a aflojar. Descubrimos que la certeza absoluta casi nunca existe.¿Cómo reaccionas, qué sucede, cuando crees ese pensamiento?
Esta es la exploración somática. El cuerpo se tensa, el pecho se cierra, la mente busca pruebas. Al observarlo, vemos que el sufrimiento viene del apego al pensamiento, no del hecho externo.¿Quién serías sin ese pensamiento?
Esta es la llave. Nos invita a imaginar la misma situación, pero sin la carga mental que la acompaña. A veces, incluso sin el personaje de víctima o de juez. Surge una paz inmediata, una comprensión sin esfuerzo.
Y finalmente viene la inversión (turnaround): mirar el pensamiento desde su espejo. Si el pensamiento era “Él no me escucha”, las inversiones podrían ser:
“Yo no me escucho.”
“Yo no lo escucho.”
“Él sí me escucha.”
No se trata de convencerte de que la inversión es “más verdadera”, sino de abrir posibilidades. De descubrir que hay más de una forma de mirar lo mismo, y que en cada inversión puede esconderse un aprendizaje y un poco de verdad.
Un ejemplo
Pensamiento: “No debería ghostearme”
Jajajaja los jalé a mi vida real, porque este último año he estado aprendiendo acerca del ghosting el cual: no entiendo, no promuevo y en verdad intento no hacerlo. Y todavía no sé por qué me afecta tanto que me ignoren. Me parece una falta de basic human decency.
Puede ser un ejemplo pequeño, pero ese tipo de pensamiento aparece seguido en mi mente cuando alguien no responde, no contesta, no da señales. Y entonces mi mente interpreta: “me está ignorando”, “es de mala educación”, “si yo hiciera eso sería lo peor”, “¿será que hice algo mal?”.
En segundos, la mente construye una historia y el cuerpo reacciona: se hace chiquito, se tensa, siente rechazo.
Así que, let’s do the work:
1. ¿Es verdad?
—Sí, eso pienso. No debería hacerlo. Nadie debería hacerlo.
2. ¿Puedes saber con absoluta certeza que es verdad?
—No, no con absoluta certeza. Tal vez está ocupado, distraído, o simplemente no está en el mismo espacio mental que yo.
*Otra manera de saber con absoluta certeza que NO es verdad, es que esa es la realidad jajaja. O sea la situación está pasando, la persona me ghostea. Entonces cómo va a ser verdad que no debería ghostearme si eso es exactamente lo que está haciendo.
3. ¿Cómo reaccionas cuando crees que no debería ghostearte?
—Me cierro. Me pongo en modo análisis: ¿qué hice mal?, ¿por qué no contesta?, ¿será personal? Me desconecto de mí y de la realidad.
4. ¿Quién serías sin ese pensamiento?
—Estaría tranquila. Vería la situación por lo que es, no por lo que imagino. Me daría cuenta de que no pasa nada. Que las personas actúan desde su mundo, no desde el mío.
*A mi me gusta hacerme la pregunta 4 diciendo: cómo te sentirías si tu cerebro fuera incapaz de volver a tener ese pensamiento.
Inversión: “Yo no debería ghostearme a mí misma.”
Y ahí cambia todo. Porque la primera que se ignora, muchas veces, soy yo. Cuando me juzgo, cuando no me escucho, cuando dejo que un pensamiento me arrastre lejos del presente.
La inversión no busca justificar a nadie, sino mostrar el espejo.
Cada vez que creo que alguien debería actuar distinto, The Work me devuelve la pregunta:
¿Dónde hago yo eso mismo?
Y en ese reconocimiento, el juicio se disuelve.
Queda solo la realidad, y con ella, una paz que no depende de que el otro escriba o no escriba.
Aceptación. Ver lo que es, sin resistencia, es el principio de toda libertad.
La ciencia detrás del cuestionamiento
Aunque The Work tiene una raíz profundamente contemplativa, su impacto puede entenderse también desde la neurociencia: cuestionar un pensamiento cambia las rutas neuronales que sostienen creencias automáticas.
Cuando dejamos de reforzar una narrativa (“no soy suficiente”, “él me falló”, “esto no debería pasar”), el cerebro deja de alimentar el mismo circuito emocional. Aparecen nuevas asociaciones, más neutras, más realistas, más libres.
En otras palabras: cada pregunta de The Work es un microentrenamiento de neuroplasticidad emocional. Entrenamos la mente a no creer todo lo que dice.
“Cuando discutes con la realidad, pierdes... pero solo el 100% de las veces.”
Me ha encantado que este proceso requiere honestidad radical. La disposición a ver cómo la mente fabrica el sufrimiento y cómo, sin esfuerzo, puede dejar de hacerlo.
Si nosotros cambiamos, todo cambia. Como dice Dr. Wayne Dyer:
“If you change the way you look at things, the things you look at change.”
Los tres tipos de “business”
Byron Katie dice que solo hay tres tipos de asuntos (business) en el mundo:
El mío,
El tuyo,
Y el de la vida (o de Dios, o del Universo).
El sufrimiento comienza cuando me salgo del mío.
Cuando pienso que sé lo que otra persona debería hacer, decir o sentir —estoy en su negocio.
Cuando creo que algo no debería estar pasando —estoy en el negocio de la vida.
Y mientras la mente está ocupada en los demás o en lo que no puedo controlar, abandono mi propio espacio de poder.
“Cuando pienso que sé lo que es mejor para otra persona, estoy fuera de mi propio negocio.”
Todo esto lo aprendí escuchando el libro Amar lo que es / Living What Is de Byron Katie, el cual recomiendo muchísimo.
¡¡Espero que hayan aprendido tanto como yo!! Y hoy es el mejor día para empezar a practicar The Work. La meta es volvernos expertos en cuestionar lo que pensamos.
Gracias por leerme y me disculpo por el día de atraso :))
xxx, Lizzie
PS: Todos estamos haciendo lo mejor con lo que sabemos y tenemos.


Hola Li,
excelente artículo, libros que te enseñan mucho pero sobre todo si lo pones en práctica. Es una especie de paz instantánea cuando uno puede detenerse y hacerte las preguntas de The work.
"Me ha encantado que este proceso requiere honestidad radical. La disposición a ver cómo la mente fabrica el sufrimiento y cómo, sin esfuerzo, puede dejar de hacerlo."
Es como despertar y salir de la novela.
Te quiero mucho